Los adultos mayores pueden obtener muchos beneficios si realizan ejercicio regularmente, y no solo a nivel físico, sino también emocional, porque les ayudará a afrontar la vida con más optimismo y a relacionarse con los demás, evitando de esta forma la soledad, un factor de riesgo para la salud física y mental de las personas mayores que es posible prevenir con actividades que faciliten la socialización. Además, incluso hay estudios que han comprobado que hacer ejercicio retrasa el envejecimiento del cerebro y puede prevenir el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer.

 

Aunque no hayas sido muy activo a lo largo de tu vida, nunca es tarde para abandonar el sedentarismo, y entre los principales beneficios que proporciona la práctica de ejercicio físico en la tercera edad destacan:

 

  • Aumenta la sensación de bienestar general.
  • Ayuda a mantener un peso corporal adecuado.
  • Rebaja la proporción de grasa corporal.
  • Reduce el riesgo de desarrollar diversas patologías como: alteraciones cardíacas, diabetes, o hipertensión.
  • Disminuye el estrés y el insomnio.
  • Mejora la salud física y psicológica de forma general.
  • Fortalece el concepto de autoestima, y de la imagen corporal.
  • Ayudar a controlar el nivel de lípidos, azúcar en sangre, etcétera.
  • Reduce y retrasa el deterioro cognitivo porque estimula la neuroregeneración.
  • Favorece la liberación de endorfinas, sustancias involucradas en el bienestar emocional y la felicidad.
  • Disminuye el riesgo de desarrollar depresión.